Korngold: La Ciudad Muerta (Die Tote Stadt)

Korngold: La Ciudad Muerta (Die Tote Stadt)

Puccini sintió una gran emoción al escuchar la obra durante su estancia en Viena. En ella convergen diversas influencias: Wagner, Strauss y Puccini. El libreto seguía las tesis del entonces moderno psicoanálisis y, en cierto modo, utilizaba la ilusión del escenario para mostrar el desenlace de una obsesión patológica, la del personaje Paul por su mujer muerta, cuya imagen cree recuperar en una vulgar bailarina la cual le abrirá los ojos a la dura pero más sensata realidad. Visión y realidad se elevaban contrapuestos y el todo alcanzaba una cierta duplicidad gracias al artificio del arte del postludio utilizando una escena de ópera de Giacomo Meyerbeer, Roberto El Diablo. El estilo de Korngold revela ese talento que más tarde le convertirá en un exitoso compositor de bandas sonoras (un oscar y dos nominaciones a la mejor banda sonora original): innato sentido del teatro, gran lirismo, seductora melodía y dominio absoluto de la orquestación. La música pasa por dos niveles, uno dominado por la orquesta, que proporciona al espectador los correspondientes valores emocionales, y otro dramático-musical que agiliza la acción. Pero ni la dramaturgia magistral de la música, ni la forma de cantar de los personajes fue capaz de preservar la obra del olvido. Como ópera, en el propio sentido de la palabra, era demasiado tenebrosa -muy influenciada por Edgar Allan Poe- para una época sobria como fue la de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial quedó fuera de los programas en los teatros ya que en esa época se recurría principalmente a los bienes culturales ya establecidos. Todos los intentos de resurrección de esta ópera hasta el año 1970 dieron con un público receptivo, pero hasta la fecha no ha podido establecerse como obra de repertorio. Sin embargo, La Ciudad Muerta tiene todos los elementos para seducir al gran público.

Argumento

Primer Acto

En la habitación de Paul. El protagonista ha erigido un «templo de los recuerdos» en la alcoba de su fallecida y amada esposa Marie y relega la alegría de la vida a su renegada Brujas, la «ciudad muerta», símbolo del pasado. Un día entra en su vida la bailarina Marietta, que actúa en una compañía que está de gira con la ópera de Meyerbeer, Robert El Diablo. Marietta se parece a la fallecida Marie. Paul la invita a su casa. Con una canción (este aria se hizo famosa como «la canción de Marietta») y una danza lasciva le engatusa, aunque pronto se da cuenta de que es imposible borrar la imagen de su primera esposa.

Segundo Acto

Un muelle abandonado de Brujas. Paul contempla a Marietta que regresa de la representación de ópera en medio de sus admiradores y ella, alegre, parodia la escena de la evocación de la monja en la obra de Meyerbeer. Paul interrumpe bruscamente el juego. Marietta se despide de sus amigos y se dirige hacia Paul para desterrar las sombras de la muerte con sus artes de seducción.

Tercer Acto

En la habitación de Paul, a la mañana siguiente. Después de pasar la noche juntos, Marietta cree haber solucionado la obsesión de Paul. Entonces desfila ante la casa una procesión eclesiástica que hace caer otra vez al protagonista en la atracción de la muerte. Marietta, indignada, coge del «templo» los rizos consagrados de Marie, Se los coloca alrededor del cuello y empieza una danza orgiástica. Paul la estrangula (en realidad mata la visión de Marie, su añorada esposada) y con ello pone fin a la visión. Sólo han pasado unos pocos minutos. Marietta regresa otra vez para recoger el paraguas olvidado. Paul se siente libre de su fijación y relata a su amigo Frank que ahora quiere volver a ordenar su vida y abandonar con él la «ciudad muerta».

Korngold: un niño prodigio.

Con sólo once años, en 1908,el joven Korngold -hijo del célebre crítico musical Julius Leopold Korngold- era uno de los músicos con más talento del siglo XX. Su padre lo presentó a los mejores profesores e intérpretes. Gustav Mahler quedó fascinado por el talento del niño y le recomendó a Zemlinski como profesor. El mismo Felix von Weingartner dirigió en la öpera de Viena una pantomima musical del pequeño de doce años, y se estrenó un trío de piano suyo ejecutado por Bruno Walter, Arnold Rosé -maestro concertista de la Filarmónica de Viena- y Friedrich Buxbaum. Sus obras para orquesta se incluyeron en los programas de la época bajo la dirección de los directores más notables. Con 19 años, Korngold vivió su primer estreno operístico (El Anillo de Polícrates), y cuando contaba con sólo 23 años se estrenaba en Hamburgo y Colonia al mismo tiempo su obra principal, La Ciudad Muerta.

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Korngold nació el 29 de mayo de 1897 en Brno (Eslovaquia) y murió el 29 de noviembre de 1957 en Hollywood, Los Ángeles (EE.UU.).

La Ciudad Muerta en Youtube

La más famosa aria de La Ciudad Muerta: Gluck, das mir verblieb (pinche sobre el nombre de las cantantes)

Elisabeth Schwarzkopf (sólo audio)

Renée Fleming Fleming (en el Metropolitan)

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Boceto escenográfico para La Ciudad Muerta realizado por Johannes Schroeder en 1931