Anton Webern: Sinfonía, op.21

1. Información Histórica. Anton von Webern nace en Viena en 1883 y muere en Mittersill en 1945 cerca de Salzburgo. Estudió con Guido Adler en la Universidad de Viena y recibió un doctorado en musicología en 1906. Webern dirigió en los teatros provinciales y en la Vienna Workers Symphony Concerts. Permaneció en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial trabajando como corrector para un editor vienés, aunque las representaciones de sus obras fueron prohibidas por el 3er Reich. Murió por consecuencia de las heridas de bala inflingidas accidentalmente por un soldado americano de las tropas de ocupación en Mittersill.

2. Resumen. Esta obra consta de dos movimientos lentos. El primer movimiento es una forma binaria a dos voces siendo la segunda sección un gran desarrollo canónico de la primera sección. El segundo movimiento es un tema con siete variaciones.

3. Orquestación Esta obra es para nueve instrumentos: clarinete, clarinete bajo, dos trompas, arpa, dos violines, viola y chelo. La principal diferencia entre esta obra de Webern y la anterior (Op.20) es el “klangfarbenmelodien” (puntillismo tímbrico).

4. Técnicas. La serie de esta obra es: la-fa#-sol-lab-mi-fa-si-sib-re-do#-do-mib. Esta serie se lee interválicamente lo mismo en ambas direcciones (un palíndrome). La Symphonye empieza con un doble canon en sentido contrario invertido a cuatro voces.

5. Armonía. La armonía no juega un papel significante en esta obra. Las notas que suenan simultáneamente están basadas en segundas menores y proyecciones concomitantes (novenas y séptimas), cuartas aumentadas, o sextas mayores.

6. Melodía. La técnica melódica es resultado del tratamiento canónico. Los cuatro primeros compases en la segunda trompa proporcionan el modelo para la obra en términos del vocabulario melódico.

7. Estilo. La Symphonye es una obra serial muy compleja cuyo puntillismo, “klangfarbenmelodien”, y el entrelazado canónico de las versiones de la serie reflejan un elevado proceso composicional intelectual. La orquesta de cámara (nueve), así como la corta duración contribuyen a crear una visión cristalina.